jueves, 26 de noviembre de 2009

23 de noviembre de 2009

Resulta sorprendente la capacidad de hacer el ridículo que tiene el PSOE de Segovia. No lo digo por sus promesas frustradas, ni por las expectativas y fantasiosos cuentos de hadas con los que ellos mismos se enredan -sin que nadie se lo pida-- cuando proclaman a los cuatro vientos sin ton ni son y que poco después tienen que abandonar ya sea de forma discreta o de forma tumultuosa como el proyecto de Segópolis. Hoy no lo digo –ya lo haré- por el lastimoso papel que el actual senador del actual PSOE está jugando cuando se pide en el Senado de España que el Gobierno Estatal participe en los gastos para el Centro de Exposiciones y Congresos de Segovia o en la restauración de la Iglesia de San Millán o de La trinidad de Segovia. Tampoco me refiero hoy a la nula concordancia que se da entre las diversas concejalías del Ayuntamiento ya que en dicha casa parecen desconocer la Sintaxis en cuanto a semántica y coherencia textual se refieren. Así que sus propuestas están llenas de disparate o un insulto constante a la lógica y a la comprensión universal que acaba significando un ataque más a los bolsillos de los ciudadanos de Segovia, que al igual que los de Castelldefels o los de Chipiona dejaron de ser súbditos cuando murió el dictador Franco. Tampoco me refiero hoy a … Según escribo me doy cuenta de que habría tantas cosas que enumerar de esta ocurrencia que se llama Ayuntamiento de Segovia Actual que mejor dejo lo demás para mejor ocasión y me centro en lo que quiero decir hoy: me refiero al maltrato personal e institucional que el equipo de gobierno del ayuntamiento dispensó en esa “fiesta de casta superior” de la MUCES al numismático Glenn Murray. El sectarismo siempre es reprobable, el sectarismo dirigido desde las autoridades tiene otro nombre muy feo que aún no quiero pronunciar, pero lo ya absolutamente intolerable es que el sectarismo de las autoridades les lleve a romper sus propias reglas de juego. Si el ayuntamiento invita a alguien y no le pone la obligación de ir solo este alguien puede ir con la glamurosa Penélope Cruz (¿acaso la habrían impedido la entrada?), con el antiglamuroso escritor de Prada (¡a este a lo mejor sí le habían prohibido la entrada por aquello del talante opuesto…), con el experto en cecas europeas incluida la de Segovia e investigador Glenn Murray o con quienquiera. Es una pena que en este blog en que suelo hablar de asuntos políticos haya que acabar hablando de protocolo y de educación. Creo que de ambas cosas deberían hacerse un cursillo rápido los responsables del Ayuntamiento de Segovia o tal vez una cura de urgencia de este ataque de injustificado ataque de importancia complicada con accesos de “vanitas vanitatis”.